1E Sellos
Giros · Heladerías
La heladería vive de la temporada y del antojo. Nadie planea ir: pasa cerca, se acuerda y entra. Ahí es donde el aviso por ubicación hace más diferencia que en cualquier otro giro.
El antojo se decide caminando. Cuando la tarjeta aparece sola en la pantalla del cliente que va pasando a media cuadra, la decisión ya se tomó.
Los meses fríos son el problema, no las horas. Un aviso en noviembre a quien venía en julio es lo que sostiene la temporada baja.
El panel te dice a qué hora y qué día viene tu gente, en tu hora local, y quién lleva un mes sin aparecerse. A ese grupo le mandas el aviso.
Cuando un cliente pasa a menos de 200 metros de tu negocio, su tarjeta aparece sola en la pantalla bloqueada de su celular. No es un correo que se pierde en la bandeja ni un mensaje que se borra sin abrir: es su tarjeta, con su saldo, justo en el momento en que podía entrar.
Me dices qué premias en una heladería y yo dejo lista la tarjeta, tus sucursales y la pantalla del mostrador. Tú no configuras nada.