1E Sellos
Giros · Autolavados
Lavar el coche es una decisión de dos minutos y sin lealtad: el cliente entra al que le queda de paso. Un premio a la vista es lo único que hace que se desvíe.
La frecuencia es alta y el ticket es bajo, que es el escenario ideal para sellos. Diez lavadas son dos o tres meses, y el premio llega antes de que se olvide de ti.
Después de llover todos lavan el mismo día y luego nadie. Un aviso el primer día de sol reparte esa carga.
El panel te dice a qué hora y qué día viene tu gente, en tu hora local, y quién lleva un mes sin aparecerse. A ese grupo le mandas el aviso.
Cuando un cliente pasa a menos de 200 metros de tu negocio, su tarjeta aparece sola en la pantalla bloqueada de su celular. No es un correo que se pierde en la bandeja ni un mensaje que se borra sin abrir: es su tarjeta, con su saldo, justo en el momento en que podía entrar.
Me dices qué premias en un autolavado y yo dejo lista la tarjeta, tus sucursales y la pantalla del mostrador. Tú no configuras nada.